Ingenieros de Katalyst Space Technologies han comenzado las pruebas del satélite LINK en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. Las pruebas incluyen ensayos de vibraciones y térmicos. Se llevan a cabo antes del lanzamiento del aparato, previsto para finales de este año. El satélite LINK está diseñado para elevar la órbita del observatorio astrofísico Swift. Esto es necesario para evitar que abandone su órbita.
El observatorio Swift se encuentra en órbita baja terrestre y ha comenzado a perder altitud debido a la resistencia atmosférica. Dicha resistencia se ha intensificado a causa de la reciente actividad solar. La NASA ha firmado un contrato con Katalyst Space Technologies para restaurar la órbita de esta nave espacial. La edad del observatorio es de 21 años. La prolongación de su vida útil permitirá reanudar las observaciones científicas.
En febrero, el equipo de Swift detuvo el funcionamiento de sus telescopios ultravioleta, óptico y de rayos X. Esta decisión se tomó para reducir la resistencia atmosférica y frenar la disminución de la órbita. En abril se detuvo el funcionamiento del telescopio Burst Alert. La desconexión de este instrumento permitió reducir el consumo energético y asegurar un posicionamiento óptimo de los paneles solares.
El director ejecutivo de Katalyst Space Technologies, Gonhi Lee, explicó que la misión de elevación orbital de Swift demuestra un nuevo enfoque para el mantenimiento de satélites que originalmente no fueron diseñados para ser reparados. Este método permite prolongar la vida útil de las naves espaciales de forma rápida y con costes moderados. La implementación de este enfoque establece un estándar para futuras misiones similares.
Una vez finalizadas todas las pruebas, el satélite LINK será instalado en el cohete Pegasus de la empresa Northrop Grumman. El lanzamiento se realizará desde la Wallops Flight Facility en el estado de Virginia.