Australia ha decidido retirar anticipadamente toda su flota de aviones de transporte militar Leonardo C-27J Spartan. Estas aeronaves han servido en el país durante menos de diez años.
La decisión correspondiente está recogida en la Estrategia de Defensa Nacional de Australia para 2026, publicada el 16 de abril. El documento prevé el retiro de la flota Spartan en favor del uso de aviones comerciales para el transporte de personal y logística en la región del Pacífico. Las fechas exactas de retirada de los aviones y los tipos específicos de reemplazo no están determinados actualmente.
El retiro del C-27J es una de las nueve prioridades clave para la Fuerza Aérea Australiana en el marco de la nueva estrategia, que hace hincapié en el desarrollo de la inteligencia, vigilancia y reconocimiento de largo alcance, así como en el fortalecimiento de las capacidades de ataque. Entre otras direcciones se incluyen la integración de los misiles AGM-158 JASSM-ER y LRASM en los cazas F/A-18F Super Hornet y F-35A, el desarrollo de armas hipersónicas, la inversión en el avión de combate no tripulado MQ-28A Ghost Bat y la creación de un sistema moderno de gestión del combate aéreo.
La flota australiana de C-27J se formó entre 2015 y 2018 y constaba de diez aviones operados por el 35º Escuadrón en la base de Amberley. Era el avión de transporte más pequeño de la fuerza aérea del país junto con el C-130J Hercules y el C-17A Globemaster III.
La operación del Spartan estuvo acompañada de constantes problemas de mantenimiento y baja disponibilidad. La causa principal se atribuye a las dificultades con las cadenas de suministro, que probablemente se vieron agravadas por la adquisición a través del programa FMS con intermediarios estadounidenses, a diferencia de otros operadores que cuentan con el apoyo directo del fabricante.
En 2021, los aviones fueron redirigidos de misiones de combate a misiones humanitarias y de respuesta a desastres. En este papel demostraron su eficacia, en particular durante los grandes incendios forestales de 2019-2020 y las recientes inundaciones en Queensland, gracias a su capacidad para operar desde pistas cortas y sin preparar.
A pesar del rumbo hacia los aviones comerciales, Australia también ha encargado 20 nuevos C-130J, cuyos primeros ejemplares se esperan en 2028. Estos deberían reemplazar la flota actual de 12 unidades y compensar parcialmente la pérdida de capacidades tácticas del C-27J, especialmente en entornos complejos.
Se espera que las plataformas comerciales asuman tareas logísticas básicas, como el transporte de personal y carga en la región del Pacífico, mientras que los C-130J llevarán a cabo misiones más complejas.
Se presta especial atención a mantener las capacidades en el marco del programa Pacific Air Program, que proporciona apoyo de transporte, vigilancia aérea y entrenamiento a los países socios de la región. El futuro reemplazo del C-27J deberá cumplir con estos compromisos.
Entre las opciones potenciales se está considerando el turbohélice ATR 72-600 en configuración de carga, capaz de transportar hasta 9,2 toneladas de carga. Este ya es ampliamente utilizado en la región y cuenta con modificaciones militares. Al mismo tiempo, este tipo no tiene la rampa trasera ni las capacidades de despegue corto desde pistas sin preparar propias del C-27J, aunque estas características pueden ser menos críticas para la mayoría de las tareas cotidianas.